Cuando por medio de las leyes se traspasa la frontera ética universal del derecho a la vida, con la aprobación del aborto y últimamente de la eutanasia, acaba ocurriendo que el mayor genocidio de la historia queda cruel e injustamente silenciado…

Aborto por desmembramiento de un feto de 23 semanas

Aborto por desmembramiento de un feto de 23 semanas

Según datos recabados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante el año pasado, 2020, un total de 1,8 millones de personas fallecieron en todo el mundo a causa de la pandemia del coronavirus.

En cifras absolutas son muchas personas. Pero… ¿y en cifras relativas? También según la OMS, el año pasado murieron 1,7 millones de personas por el VIH Sida. Pero es que nada menos que 8,7 millones de personas perdieron la vida a causa del cáncer.

Y esta última cifra no es nada si la comparamos con la de los muertos debido a enfermedades cardiacas: un total de 17,9 millones.

Ahora bien: ¿cuál fue la causa que produjo más muertos durante el año pasado? El aborto quirúrgico: nada menos que 42,6 millones de personas murieron de forma violenta (el aborto es un acto violento y sangriento contra un ser humano indefenso) en todo el mundo.

Aborto

¿Y cuál es la principal noticia de la que hablan los medios de información y los responsables políticos desde comienzos del año pasado? De la pandemia del coronavirus.

Es decir, 42,6 millones de personas muertas a causa del aborto provocado frente a 1,8 millones de personas fallecidas por coronavirus. Pero del genocidio de esos niños no se habla y sus muertes son silenciadas por ‘el sistema’.

De ahí que EL ECO DE ESPAÑA hable hoy, y lo seguirá haciendo, de m manera insistente del aborto, porque constituye el mayor genocidio de la historia y porque es un genocidio deliberada y sistemáticamente ocultado por el ‘sistema’, valga la redundancia, y por el consenso de lo políticamente correcto.

EL ECO DE ESPAÑA denunciando semejante barbaridad, porque cuando por medio de las leyes (la aprobación del aborto y de la eutanasia, por ejemplo) se traspasa la frontera ética universal del derecho a la vida y el límite de que nadie puede disponer de la vida de otro -ni tan siquiera uno mismo de la suya-, fronteras que pueden ser compartidas por cualquier ser humano pues están en su conciencia, acaba ocurriendo eso precisamente: que el mayor genocidio de la historia (esos 42,6 millones de niños fueron abortados solo en el año 2020) queda cruel e injustamente silenciado… 

Pueden estar seguros nuestros lectores de que no nos callarán.

¡SÍ A LA VIDA!

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